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Eternidad digital: ¿vivir para siempre o jamás descansar en paz?

¿Has pensado alguna vez qué pasará cuando ya no estés entre nosotros? ¿Qué legado dejarás y qué será de él con el tiempo? No puedes controlar los pensamientos y acciones de la gente, pero puedes dejar tu coche como herencia a un sobrino, o tu colección de figuras de acción a tu amigo. Si tu obra está protegida por derechos de autor, la protección suele prolongarse mucho más allá de tu vida.

La ley, sin embargo, aún no se ha puesto al día, ya que no sólo dejamos objetos materiales o escribimos libros y creamos arte en nuestras vidas, sino que también compartimos, almacenamos y utilizamos toneladas de información online. Nuestra identidad digital engloba toda esa información, que a menudo queda desatendida tras la muerte, yendo a parar en un cementerio digital a merced de los gigantes tecnológicos.

Nuestras cenizas digitales se esparcirán por aquí y por allá, pero en su mayor parte encontrarán su descanso final en los desprotegidos terrenos de las redes sociales. Ellas han sido un elemento esencial de nuestras vidas por menos de dos décadas y, por ello, somos la primera generación que es testigo de cómo la cuestión de la eternidad digital se está convirtiendo en un problema. Pero no seremos los últimos. Los Gen-Z son los verdaderos nativos digitales, y como han nacido con un smartphone en la mano, también morirán con él.

Niños no conocen la vida sin Internet

Pero donde hay un problema, hay también una solución. Nuestro estilo de vida, cada vez más digital, ha dado lugar a toda una nueva industria centrada en la tecnología de la muerte, que se ocupa de los testamentos, dos legados digitales y del luto analógico.

Ahora, ya se utiliza la IA como una herramienta que ayuda a la gente a lidiar con la pérdida de sus seres queridos. Ella puede dar vida a las fotos del bisabuelo, hablar con la voz de la abuela fallecida o incluso, si alimentamos a la máquina con suficientes datos, permitirnos chatear con seres queridos muertos hace mucho tiempo. Cuantos más datos, mejor.

De chatbots a doppelgangers de RV: cómo la IA da vida a los muertos

Las tecnologías de IA ya han revolucionado nuestras vidas. Los asistentes domésticos, como Alexa y Siri, utilizan el procesamiento del lenguaje natural para conversar con sus dueños. Softwares de reconocimiento facial emplean algoritmos de aprendizaje profundo para identificar a personas en los aeropuertos. Los coches autoconducidos se basan en el aprendizaje automático y las redes neuronales para detectar patrones en los datos, como los semáforos, y predecir lo que harán los objetos que les rodean.

Era sólo cuestión de tiempo que esas mismas tecnologías revolucionasen nuestra muerte. Un chatbot impulsado por IA llamado HereAfter pretende hacer precisamente eso. Conserva la "historia de vida" de sus clientes para que, tras su muerte, sus familiares puedan volver a conectarse con ellos. En primer lugar, la aplicación hace a la persona preguntas detalladas sobre su infancia, su familia, su carrera y sus relaciones sentimentales. Después, estos datos se introducen en el algoritmo. Los familiares pueden consultar el "avatar" del fallecido a través de la aplicación y escuchar las respuestas con la voz de esa persona. Sin embargo, es imposible introducir en el algoritmo grabaciones de personas ya fallecidas.

Una aplicación llamada Replika utiliza el aprendizaje profundo para procesar textos similares a los humanos. Cuanto más le digas al chatbot, más se supone que se convertirá en ti. Algunas Replikas han afirmado ser un espíritu e incluso un humano. La historia de Replika es aún más fascinante (o inquietante, según se mire). La empresa fue fundada por una mujer que perdió a su amigo en un accidente. Para sobrellevar el dolor, creó un chatbot basado en los mensajes de texto reales de ese amigo, introduciéndoselos en una red neuronal artificial. Ese chatbot aún está disponible para descarga.

Roman botv

Puede que estas empresas tecnológicas aún no sean conocidas, pero las tecnologías en las que son pioneras han llegado para quedarse y, tarde o temprano, serán recogidas por big techs. De hecho, eso ya está ocurriendo. La razón por la que las grandes empresas tecnológicas parecen estar retrasando su incorporación no es la escalabilidad, sino las preocupaciones éticas y de reputación que se debe tener en cuenta debido a su potencial para atraer la atención de los medios de comunicación.

Microsoft causó un gran revuelo el año pasado tras patentar un "chatbot conversacional" que podía ser modelado a partir de una persona específica ya fallecida. Ante las reacciones del público, Microsoft se echó atrás en la construcción del producto, e incluso calificó la idea de "perturbadora". El chatbot de Microsoft recopilaría datos como mensajes, grabaciones de voz, publicaciones en redes sociales, cartas e imágenes de una persona y se basaría en esos datos y en fuentes externas para comunicarse. Potencialmente, el bot podría convertirse en un modelo humano 3D con la ayuda de datos de imágenes y vídeos.

Aunque las preocupaciones éticas sean un supuesto un obstáculo, el progreso no se murió en la orilla (juego de palabras a propósito). A principios de este año, el sitio Web de genealogía MyHeritage lanzó una herramienta potenciada por IA: DeepStory. Considerada por muchos como “aterradora”, ella anima retratos de personas fallecidas, haciéndolas moverse y hablar. Es imposible alimentar las grabaciones de voz de una persona real, pero es posible elegir una de las 140 voces predeterminadas. Al parecer, se ha hecho a propósito, para que los usuarios no abusen de la función para crear deepfakes.

En cuanto a imitar las voces de personas reales, vivas o muertas, el asistente de voz Alexa de Amazon es el indicado. La nueva función de Alexa imitará la voz de una persona real y, supuestamente, ayudará a quienes hayan perdido a sus familiares a saborear los recuerdos de sus seres queridos.

Pero si alguna de estas asombrosas funciones de ciencia ficción te produce escalofríos, vas a palidecer con el intento de la startup surcoreana Vive Studios de crear un doppelganger de realidad virtual de una niña muerta para que su madre pueda encontrarla. La madre llevaba un casco de realidad virtual y unos guantes especiales que le permitían tocar a su "hija" y hablar con ella. Se invirtió una gran cantidad de tiempo y esfuerzo en hacer el simulacro virtual. El proceso requirió la grabación de los movimientos de un actor, el estudio de vídeos y fotos reales de la niña y entrevistas con familiares.

Una madre se encuentra con su hija muerta en RV, en el documental coreano

Todavía no es posible producir esta tecnología a escala, pero el momento en que lo sea puede estar a venir.

Se puede decir muchas cosas sobre las implicaciones éticas de los productos impulsados por la IA que pretenden dar vida a los muertos. Algunos argumentan que estos productos ayudan a las familias a sobrellevar el luto, mientras que otros dicen que explotan a personas cuando son más vulnerables.

Otra cuestión a tener en cuenta es la privacidad de los muertos. ¿Debemos utilizar los datos de los fallecidos para recrearlos mediante la IA sin su consentimiento? La tecnología basada en IA que imita a personas reales es un espada de doble filo y, como dice el viejo refrán, de buenas intenciones está lleno el infierno.

Fakes, fraudes y hologramas

Las mismas herramientas que ayudan a los familiares a "reconectarse" con sus seres queridos plantean riesgos de seguridad y pueden ser objeto de abuso para lucrarse con la imagen de un muerto o de un vivo. Esto puede hacerse de forma fraudulenta o por medios formalmente legítimos, pero cuestionables.

La tecnología ha dado lugar al fenómeno a veces denominado "necrofilia musical" o actuaciones de hologramas de artistas muertos. Un holograma del fallecido rapero Tupac Shakur actuó en un festival de música en 2012, mientras que un holograma de la fallecida cantante Whitney Houstan hizo una residencia de seis meses en Las Vegas este año. La aparición de un holograma de Prince en el espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl de 2019 fue descartada en el último momento después de que se revelara que el fallecido artista pensaba que todo concepto de realidad digital era "demoníaco".

El holograma de Tupac actuando en el escenario

El año pasado estalló un acalorado debate público después de que un afamado cineasta "recreó" la voz del fallecido chef Anthony Bourdain para un documental.
La viuda de Bourdain dijo que él no lo habría aprobado. Esto demuestra que cuando se trata de la vida digital después de la muerte, estamos en aguas turbias legal y éticamente.

Aunque estos usos de la IA son moral y legalmente cuestionables, son objeto de debate. El fenómeno más peligroso que está ganando adeptos es el de los deep fakes. Pueden crearse con varios propósitos: para el porno falso (que se ha convertido en un género perturbador, para las estafas de criptomonedas (que se aprovechan del poder de estrellas como Elon Musk), para reírse (¿recuerdas las payasadas de Tom Cruise con deep fakes en TikTok?) o incluso para ataques de ingeniería social.

Uno de los primeros ataques de deep fakes de los que se ha informado ampliamente tuvo lugar en 2019, cuando se utilizó un software basado en IA para imitar la voz de un ejecutivo que "ordenó" a su colega para que transfiriera 243.000 dólares a la cuenta del estafador.

Lo se debe tener en cuenta es que esta tecnología de punta puede tener un lado terrible. Lo más aterrador y al mismo tiempo lo más emocionante es que sólo somos testigos de sus primeros pasos. Mientras podemos fantasear sobre lo que nos espera, algunas creaciones basadas en IA ya nos han ofrecido un vistazo al futuro. Una de ellas es un metaverso donde los avatares digitales podrían vivir después de la muerte.

Vivir para siempre en el metaverso: ¿nuestro destino o un paso demasiado largo?

Será posible crear un avatar digital de una persona viva o muerta, y donde hay uno, hay muchos. En un dado momento puede haber miles de avatares de personas muertas vagando por el universo digital. Parece lógico que alguien intente ponerlos juntos y permitir que interactúen entre ellos.

El Metaverso es un conjunto de mundos virtuales poblados por modelos 3D que parece ser un punto de encuentro ideal. Aunque hay decenas de productos metaversos, entre ellos los de Microsoft y Meta, todos apuestan por conectar a personas vivas entre sí en un entorno digital. Sin embargo, algunos van más allá.

Un metaverso llamado Somnium Space incluirá la opción "Vivir para siempre". Aunque la función aún está en desarrollo, su director general, Artur Sychov, ha afirmado que permitirá a los familiares comunicarse con los avatares de los fallecidos mucho después de que éstos mueran. Para construir un avatar adecuado, Somnium Space necesita muchos datos, que se recogen mientras estás en tu parcela en el metaverso. Registra información sobre cómo te mueves, gesticulas, interactúas con los demás e incluso tu ritmo cardíaco. Pero eso no es todo: la empresa dice que también recogerá un segundo conjunto de datos de tu avatar y sus interacciones con otras personas en la realidad virtual. Según Sychov, "esto puede ir por un bucle infinito, y tal vez al final del día, tu avatar puede ser una persona completamente diferente". Por suerte, esta opción es opcional, así que si una persona quiere que su avatar se base sólo en sus datos, la personalidad del avatar no "evolucionará" con el tiempo.

Una captura de pantalla del metaverso de Somnium Space

Sin embargo, la perspectiva de que tu alter-ego digital tenga vida propia y cambie bajo la influencia de otros avatares, cuyos prototipos quizá también lleven mucho tiempo muertos en la vida real, es inquietante. La gran pregunta es: ¿necesitamos esa capacidad y qué garantía hay de que no se abusará de ella?

Después de tu muerte, tus datos están a merced de los gigantes de la tecnología

Podemos darnos el lujo de discutir conceptos futuristas, pero el hecho es que la mayoría de la gente probablemente nunca ha pensado en lo que sucede con su identidad digital después de su muerte. El vacío legal existente en ese ámbito ciertamente no ayuda.

El GDPR (reglamento de protección de datos de la UE) no se aplica a los fallecidos, y solo un puñado de países tienen leyes de sucesión digital. La ley francesa permite a las personas dar instrucciones a las plataformas sobre el modo en que quieren que se utilicen sus datos tras el fallecimiento y a los familiares solicitar el borrado de los mismos. En Alemania, un tribunal ha concedido a los herederos pleno acceso a las cuentas de las redes sociales del fallecido. En Estados Unidos no existe una ley federal sobre la privacidad post mortem. Los estados han aprobado sus propias leyes que permiten a los fiduciarios gestionar algunos bienes digitales, aunque restringen el acceso a los correos electrónicos, mensajes de texto y cuentas de redes sociales.

Pero, salvo algunas excepciones, los usuarios están a merced de las plataformas online que establecen sus propias reglas y pueden cambiarlas a voluntad.

Facebook se ha convertido en un cementerio digital

Se calcula que hay más de 30 millones de personas muertas en Facebook, y se prevé que para 2070 los muertos en la plataforma superarán en número a los vivos. Facebook permite a un usuario solicitar a la plataforma que elimine sus cuentas al morir o designar un contacto de legado que puede solicitar su eliminación o encargarse de la página en su memoria. Si una cuenta es convertida en conmemorativa, no puede ser modificada: el contacto de legado sólo puede actualizar las fotos de perfil y de portada, escribir un post con anclas, moderar homenajes y aprobar solicitudes de amigos. Instagram también tiene una opción de cuenta conmemorativa si se le informa del fallecimiento de su propietario. Sólo los familiares verificados pueden solicitar la eliminación de la cuenta y deben demostrar que tienen derecho a hacerlo según la legislación local. Twitter no ofrece ninguna función de cuenta conmemorativa a pesar de la promesa de crear una. La única opción para los familiares directos, si no quieren que la cuenta se preste a abusos, es solicitar a Twitter que la elimine definitivamente.

Google te permite designar hasta 10 gestores de cuentas inactivas, que pueden recibir diversas partes de tus datos vinculados a tu cuenta de Google tras un determinado periodo de inactividad que puede variar de 3 a 18 meses. Puedes elegir que tu familia reciba fotos y que tu colega acceda a los datos de tu perfil empresarial. Por regla general, Google no proporciona ningún contenido de las cuentas de los usuarios fallecidos, pero puede hacerlo "en determinadas circunstancias". A partir del 1 de junio de 2023, Google aplicará una nueva política, según la cual todos los datos de Gmail, Google Drive y Google Photos se borrarán después de 3 meses de inactividad.

TikTok no dispone de funciones de cuenta conmemorativa ni permite a los familiares o representantes solicitar la eliminación de la cuenta del usuario fallecido. Si una cuenta permanece inactiva durante más de 180 días, el nombre de usuario se restablece con un conjunto aleatorio de números, pero el contenido permanece intacto.

Es agradable pensar que los gigantes de las redes sociales están ideando funciones como las cuentas conmemorativas, porque se preocupan por el legado de sus usuarios. Sin embargo, la acción podría estar más motivada por los beneficios. Las cuentas conmemorativas representan una gigantesca reserva de datos mal protegidos que los gigantes tecnológicos pueden aprovechar libremente para entrenar sus aplicaciones de IA, ya que ninguna ley protege la privacidad post mortem. La función también ayuda a vincular a los usuarios aún vivos a la plataforma a largo plazo: nadie quiere perder el acceso a la cuenta conmemorativa de un ser querido. Eso hace que los deudos pasen más tiempo en las redes sociales, y cuanto más tiempo pasen allí, más expuestos estarán a los anuncios dirigidos, la principal fuente de ingresos de Facebook y similares.

¿Por qué preocuparse?

Tal vez la planificación de su vida digital después de la muerte no sea tu prioridad, pero asegúrate de marcar esa casilla. Dado que las empresas tecnológicas pueden permitir o prohibir el acceso a tus cuentas personales después de tu muerte por capricho, asegúrate de que tus parientes más cercanos sepan cómo acceder a la información que quieres que tengan por su cuenta.

Es posible que quieras pasar algunos datos a tus hijos, cónyuges o amigos, y no sólo los de valor sentimental. Tareas domésticas cotidianas como el pago de las facturas de los servicios públicos han migrado a Internet y requieren acceder a perfiles protegidos por contraseña. Quizá quieras que tus seres queridos tengan acceso a documentos importantes almacenados en la nube, cuentas de comercios, sitios para compartir fotos, etc.

Poner en orden tus asuntos digitales es evitar que tus familiares sufran más, pero también proteger tu identidad digital post-mortem. Las cuentas abandonadas y poco utilizadas son presa fácil para los estafadores. Utilizando la información disponible públicamente, incluida la de las redes sociales y los obituarios, los estafadores pueden abrir cuentas digitales, acceder a cuentas existentes, presentar declaraciones de impuestos e infligir deudas a los representantes de la herencia mientras los familiares aún no han comunicado el fallecimiento al gobierno y a los bancos. El robo de la identidad digital de una persona fallecida se conoce como "ghosting".

Mientras la pesada maquinaria burocrática sigue poniéndose al día con la realidad del mundo digital, la necesidad de cuidar los activos digitales de uno ha dado lugar a una nueva industria, la que promete preservar tu "legado digital". GoodTrust, una startup de "tecnología de la muerte", dice que actuará en nombre de tu "ejecutor digital" para desactivar las cuentas de las redes sociales o transformarlas en conmemorativas. GoodTrust también promete ayudar a cerrar cuentas de personas ya fallecidas y ofrece hacer que una foto de tu ser querido "cobrar vida y cantar" con ayuda de la IA. Otro participante en el mercado de la "tecnología de la muerte", MyWishes (antes DeadSocial), anima a los usuarios a crear un "testamento de redes sociales" o un registro de todas las cuentas de redes sociales con instrucciones detalladas sobre qué hacer con ellas después de fallecer.

Ni que decir tiene que confiar prácticamente todos los datos de tu cuenta a terceros conlleva riesgos muy elevados para tu privacidad, por lo que sólo depende de ti confiar o no en estos servicios.

¿Qué puedes hacer para proteger tu identidad de los abusos en el más allá??

Los deseos para despoués da mo son una cuestión personal, así que lo que hagas con tu identidad digital depende en última instancia de ti. Tal vez quieras vivir en la posteridad como un "deadbot" o ser recreado como un avatar 3D que deambula por el metaverso.

Vivir para siempre en un metaverso pronto será una opción

Lo que ofrecemos son consejos que ayudarán a proteger tu nombre post-mortem y evitarán a tus seres queridos angustias y sufrimientos innecesarios.

  • No compartas nada de lo que te puedas arrepentir, ya que un día tus datos pueden convertirse en tu legado

  • Proteja tus redes sociales de los estafadores digitales que se aprovechan de las cuentas abandonadas mal protegidas. Recuerda que las contraseñas que se consideraban seguras hace 10 años son ahora fácilmente descifrables. Asegúrate de usar una contraseña realmente fuerte y de tener activada la autenticación de dos factores.

  • Utiliza las funciones existentes que ofrecen las redes sociales para salvaguardar tu cuenta: nombra un gestor de cuentas inactivas para los servicios de Google, elige un contacto de legado para Facebook que pueda solicitar la eliminación de tu perfil tras el fallecimiento, etc.

  • Deja a tus seres queridos instrucciones claras sobre cómo gestionar tu identidad online tras tu fallecimiento. Puedes hacerlo con la ayuda de servicios de terceros que actuarán como intermediarios entre las plataformas online y la persona que elijas para resolver tus asuntos digitales.

  • Haz una copia impresa y digital de todos tus activos digitales, incluidas las listas de inicios de sesión y contraseñas de todas tus cuentas de redes sociales, cuentas de correo electrónico, sitios para compartir fotos, sitios de facturas de servicios públicos y sitios de compras, y guárdalas en una caja fuerte.

  • Envía a tus seres queridos una carta desde el futuro con una única clave maestra para tu gestor de contraseñas como KeePass, que recordará todas las contraseñas por ti. Este enfoque, sin embargo, solo funciona cuando puedes adivinar el momento de tu fallecimiento con un alto grado de precisión.

  • No incluyas tus nombres de usuario y contraseñas en tu testamento, ya que puede convertirse en un documento público debido a la sucesión, y como tal, las informaciónes de tu cuenta pueden estar expuestas a cualquiera. Es mucho mejor mencionar un documento separado en su testamento al que sus herederos deban referirse para obtener información sobre tus cuentas.

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